viernes, 15 de junio de 2012

Si es Martes, ni te embarques ni te cases

Sé que he estado algo indiferente con el blog (y no sólo con este, el otro probablemente ya está siendo quemado en vida por sus seguidores) pero tengo una aventura entretenida que contarles. Y uso la palabra 'entretenida' porque trágica y complicada suena muy melodramática (y en los últimos días estamos en contra de esa palabra)

En fin, todo ocurrió un Martes, cuando mi amiga Alana me comentó que cierta película que quería ver ya se encontraba en cartelera. Como había escuchado lo mismo del mejor amigo, le indiqué que podíamos ir los tres.  Una amiga más apareció frente a nosotros ese día, así que también la invitamos a venir. Como yo y el mejor amigo teníamos una reunión hasta las 7 de la noche, buscamos una función cercana a esa hora pero que no empezara tan tarde, así que al final optamos por el Cineplanet de Risso, a las 7.30.  Alana se encargaría de comprar las entradas virtualmente.

Existía la posibilidad de que una amiga más nos acompañara (sí, el mejor amigo vive rodeado de chicas ¬¬) pero al final no pudo confirmarnos que asistiría. Sin embargo, ella apareció al final de mi reunión y me regaló un chocolate para disculparse de no poder ir :P.  Mientras esperábamos que Alana llegara, empecé a comer el chocolate. Y de pronto... tos. Un maní malvado había decidido pasear por mis conductos bronquiales.  Trataba de hablar... y más tos. Al final, la tos reemplazó mi proceso respiratorio por completo y el mejor amigo tuvo que ir a buscar agua.  Llegó con líquido cuando ya me salían lágrimas de los ojos (y probablemente estaba morada). Pasó... Ése fue el 1er llamado del destino a NO IR al cine. Pero lo ignoramos...

Alana llegó.  Salimos los 4 y Alana se encargó de conseguir un taxi (en Perú, no usamos taxímetros, hay que negociar).  Subimos a uno.  Cuando vio que éramos 4, decidió que debía subir la tarifa por alguna misteriosa razón. Nos bajamos después de prácticamente 1 metro de avance. Tomamos un nuevo taxi... empezamos a ir, algo rápido. Y de pronto, cuando cruzábamos una gran avenida, nuestro auto se detuvo para dejar pasar una ambulancia, por lo que la luz de nuestro semáforo cambió cuando estábamos en medio de la pista.  Al pasar la ambulancia, tratamos de cruzar la parte que faltaba de la avenida... pero un auto (que parece, trataba de aprovecharse siguiendo la ambulancia) no ¿nos vio? y chocó contra nuestro taxi. Ese momento pareció pasar en cámara lenta, mientras que Alana y yo nos recogíamos alrededor de nuestra amiga.  Pero no nos pareció tan fuerte.

Estacionamos y el taxista salió a ir a pelearse con el otro auto. Alana nos había gritado durante el choque "¡Tranquilas!" mientras que el mejor amigo estaba aterradoramente callado.  Cuando le pregunté si él estaba bien, Alana gritó "Él estaba aquí, él estaba aquí" (¡Había olvidado que el mejor amigo estaba allí!) Yo por mi lado, decidí que estábamos tarde para la película (análisis posteriores indican que probablemente estaba en negación, y trataba de hacer que todo siguiera su curso). Salimos a tomar otro taxi (el chófer quería que le pagáramos completo pero no lo hicimos, sólo una parte) y cuando llegamos al lugar, ya eran las 7.32.

La sala estaba a oscuras... y se veía llena. Nos partimos en grupos de dos.  Cuando el mejor amigo y yo terminamos de pasar por toda la sala, sin encontrar asiento (ni siquiera individuales), Alana y nuestra amiga ya no aparecían. Tuve que llamarla.  Me contestó a murmullos. Le pedí que me mostrara donde estaba (ella tenía las entradas) y de forma dramática... alzó un brazo.  Cuando llegué a ella, no entendía por que le pedía las entradas... creyó que estábamos sentados atrás.  Al final, me las dio, y salimos a quejarnos con los encargados del cine.  Lo peculiar, no éramos los únicos.  En total éramos 8 personas, 4 parejas sin asientos.  El encargado de ingreso llamó a su supervisor, quien pidió disculpas por la sobreventa de la función y nos ofreció una compensación: entrar a ver la película a las 9pm, sin hacer cola, y además recibir 2 entradas gratis para otra película otro día.  Mi cabeza, por cierto, explotó ahí, y fue el mejor amigo el que aceptó el trato.

Mientras iban a traer nuestras entradas gratis... todo lo sucedido cayó de pronto en mí... Y me puse a llorar.  El "pobre mejor amigo" (sé que él se moría que lo llame así, por su complejo de víctima) me tranquilizó un poco, mientras una de las chicas que estaba en la misma situación me miraba sorprendida. No, querida, no estoy llorando por la película.  En fin, con las entradas gratis, procedimos a llamar a nuestras progenitoras... y luego comer un Choripan... lo cuál fue el highlight de la noche.

La película... no fue mala pero nada del otro mundo.  Al final, llegamos tardísimo a nuestras casas (Alana y nuestra amiga se fueron antes, porque su función fue más temprano).  Cuando ya volvíamos, al mejor amigo empezó a dolerle la pierna...

Las conclusiones de este Martes negro fueron mayores de lo esperado: yo, tomando relajantes musculares y con amenaza de usar collarín, terrible dolor de cabeza al día siguiente...  el mejor amigo, con dolor de cabeza y algo de mareos (y es alérgico a la pastilla que me dieron)... Alana, dolor de cuello y tomando analgésicos. 

Moraleja 1: El destino siempre se sale con la suya ¬¬
Moraleja 2: Cuando están en un accidente de auto, no se vayan. Esperen a la policía para que los lleven de una vez a revisarlos aunque NO LES DUELA NADA.  El latigazo cervical genera muchas molestias después...

Y en verdad... no era tan buena película :S


Anexo: El Jueves de la siguiente semana... el micro donde iba chocó.   Mi cuello (cuyo dolor duraría 2 semanas según el doctor) vuelve a dolerme.

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