viernes, 10 de febrero de 2012

Mi amigo: el APIO

Si piensan que este es una oda a las virtudes nutricionales del Apio, lo siento.  Aunque lo considero uno de los mejores alimentos del mundo (recientemente) y se cumplen 2 semanas de que voy comiéndolo a diario el título es un engaño. Por otro lado, no es que vaya a hablar de alguien a quien llame APIO de cariño.  El Apio... es un símbolo... una prueba de que volví a entrar en esas etapas de la vida que tanto me han definido hasta ahora... ¡¡Estoy a Dieta!!

Wow. Decir esas palabras es simplemente estresante.  Desde mi última etapa similar, había evitado esa palabra. Cuando alguien decía "¿Y la dieta?" yo contestaba "¿Qué dieta?"  Y es que llega un momento en que de tanto subir y bajar de peso una llega a la etapa "me llegó." Pero vamos a empezar la historia por partes.

Enfermiza soy. Hipocondriaca, también.  Pero hay una razón para todo... De niña, mi asma definió varias partes de mi vida. La que no podía hacer educación física, una más del grupo de los inhaladores. Y la falta de ejercicio obviamente influyó en mi aumento de peso. Una de las terapias que mi madre escogió, fue una dieta anti-alérgica: nada de chocolates, ni chizitos, ni pescado, etc etc. Bajé de peso muy rápido. Para entonces, estaba a inicios de la adolescencia.  Y para sorpresa existencial, único año en que se me permitió ser Cheerleader (hay pruebas :P)

Pero de ahí, ese tratamiento terminó. Empecé a subir de peso.  Pasé por el Dr. Maceda (creo que así se llama), bajé... recuperé el peso. Ya en la universidad, fue le Dr. Pung... bajé, recuperé el peso. Salí de la universidad. Mis líos emocionales (soy una drama queen) me hicieron subir y subir de peso mientras compensaba mis propias carencias con la comida.  En ese entonces llegué al peor peso que he tenido.  Escuchen bien: 105 kilos U.U Ni yo lo creía. Además que en algunos análisis que me hicieron por otros problemas médicos, aparece que mi hipertensión está alta. ¬¬ Suena a problemas.

Y de pronto... pasó algo. Encontré una ilusión.. hmmm. Sin siquiera intentarlo, esta "alegría" nueva me hizo bajar 18 kilos en 4 meses. Y ni si quiera lo intenté. Como todo en la vida, la ilusión se convirtió en tragedia emocional. Y recuperé algo de peso. Pero no todo. Sin embargo, ese rush de pérdida de peso no se fue. De pronto me había vuelto más coqueta, ye empecé a buscar ropa más bonita que la que siempre me conformaba. Esta ilusión extraña como que generó una metamorfosis.

El año pasado, sin embargo, al ir al médico por una gripe, me indicó que teníamos que bajar como sea mi presión, que estaba alta nuevamente: Pastillas - Carísimas y me causan tos.  A los pocos meses, detectan que mi insulina está alta.  Querida Nats... no puedes seguir ignorando el problema... Así que, decidí tomar alguna acción drástica. Incluso me planteé el asunto de atacar a mi estómago con algún bisturí. Pero, con una inspiración divina... llegó a mi un nuevo plan. (El Plan Dunkan, si quieren mayor información) y pese a que planteaba un largo tiempo de dieta, tomaba mucho de la psicología que define mi relación con la comida y plasmaba ese sentimiento de "no comemos sólo porque tenemos hambre o somos antojadizos" Y eso me convenció.

Por otro lado, tras una sugerencia (en broma) de una compañera de trabajo que me sugirió comprar un apio en vez del helado que todos estaban comprando, investigué acerca de dicho vegetal. Decidí comerlo a diario para quitarme la manía de tener lago en la boca y por su aporte de "calorías negativas." Hoy se empieza el día 5 de la 1ra etapa del Plan Dunkan... hasta ahora, el único pecado cometido fue una bolita de papa que me estaba mirando (T.T) pero en todo lo demás, me he mantenido lejos de la tentación.

Veremos que tal me va. Para terminar, incluyo una foto de las tentaciones... me recuerda a un día que comí con una amiga y mi galán tradicional ;)




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